“Postureo” es un término que surge con la exposición de las redes sociales y refleja el deseo de compartir, una existencia llena de vivencias apasionantes o momentos para recordar, aun cuando éstos no sean reales.
Otro virus que se va extendiendo y que en muchos casos genera frustración, estrés, envidias y pérdida de foco en nuestro propósito y esencia.
Afortunadamente existe una vacuna muy probada: la autenticidad, ser uno mismo, tratando de ser fieles a nuestra personalidad esencial.
Una actitud de realismo y honestidad personal que quizás es menos “glamurosa” pero que a la larga da muchas más satisfacciones.
La autenticidad es también fundamental y hoy casi una “ventaja competitiva” en un mundo profesional donde el postureo también se ha infiltrado.






