En los últimos años he hablado con muchos profesionales sobre la revolución de la Inteligencia Artificial. Todos han coincidido en su análisis, más allá de su experiencia profesional, edad, conocimientos tecnológicos y bagaje académico.
Entienden la IA como una revolución que ha venido para quedarse, una transformación que no sabemos muy bien cómo evolucionará y que genera una mezcla de ilusión por la oportunidad de progreso y miedo a lo desconocido y a sus evidentes e importantes riesgos asociados. Esta confusión, incertidumbre y miedo la expresan también directivos y expertos tecnológicos de primer nivel con quienes he conversado en profundidad.






